La fiebre de la realidad enferma de los independentistas produce monstruos

David La Chapelle

La luces amarillas de la locura del fuego y de la noche surrealista del capitalismo inflable propuestos por  David LaChapelle se mezclan con el dolor de cabeza  que me produce la fiebre y el insomnio que me impiden entender la actualidad política española, desbordada por la sinrazón de unos pirómanos con barretina y en la que, en definitiva, todo el espacio de la noche ha quedado ocupado por un amenazador cerdito hinchado con la ideología totalitaria de la corrupción del lenguaje y la de las ideas, esa enorme coartada política de los genuinos asesinos de la verdad, ladrones del dinero público y violadores de la convivencia, disfrazados, eso sí,  de hombres de bien con corbata parlamentaria y con la boca llena de mentiras envueltas en grandes frases lapidarias como la del derecho a decidir o la libertad de expresión.

la Chapelle

Mi doctora me insiste en la necesidad de aguantar sin tomar antibióticos pero le contesto que no entiendo que la alcaldesa de la ciudad de Berga afirme que su detención por no acudir al mando de la justicia sea la de todo el pueblo catalán. Y mi doctora me dice que respire hondo, pero con la boca abierta y, enfermo de preocupación, le susurro que hoy los padres de la CEAPA hacen huelga de deberes con sus hijos.

El fonendoscopio frío como el hielo me taladra la espalda, tirito de frío y mientras me bajo la camiseta le insisto a la médica que no se bien qué es peor: El estado de la educación hoy en España o el enfrentamiento civil que sufren los catalanes.

De paseata por el bosque quemado, el paisaje nos debería hacer reflexionar y, al paso, llorar

El paseo por el bosque quemado

Nos sorprende que Asturias, Cantabria y el País Vasco ardan en el mes de diciembre mientras que la mayoría asume resignada que la mano del hombre ha prendido la mecha del desastre. Y no nos asombra que dependiendo de la fuente informativa y de paso, ideológica, en la que fijemos nuestra atención, los responsables del delito son los ganaderos, los subvencionados por los pastos, los del PP o los especuladores inmobiliarios.

Y sirva como curioso apunte que en esta navideña ocasión, aparte del miedo que representa la llamarada cerca de los hogares, nadie ha mencionado, o señalado, a los pirómanos enfermos que también conviven en nuestros montes azotados por la cultura del fuego, como los  causantes del delito.

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