De la capilla de la Universidad Autónoma, los okupas y el fascismo progresista y drogao

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Hace tiempo que no hablo con mi amigo Luis. Productor musical y veterano en el arte del encuentro. Un creativo trabajador por cuenta propia. Tanto tiempo que sus noticias me sorprenden esta mañana después de abrazarnos. No en balde hemos compartido aventuras, aeropuertos, canciones y buen ron. Ha sido padre y está feliz, pero un problema le consume. Tiene “okupada” la buhardilla que compró hace veinte años en el barrio de Lavapiés por unos mafiosos que han montado, en su propiedad, un chiringuito de venta de estupefacientes. Y ahora, me dice, que salvo por parte de la Policía Nacional de España, encuentra una cortina de  rechazo e incomprensión por parte de nuestros nuevos ediles madrileños.

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Así lucen las ideologías por los madriles de la abuelita Carmena. Le cuento a mi amigo que en Pamplona los de Bildu han pagado con dinero público un chalet a los okupas y comentamos las noticias  de la Barcelona de la Colau y sus revolucionarios subvencionados por el estado. Pero Luis esta mañana va con prisa. Ha quedado con un estupa y no quiere llegar tarde a la cita, pero me muestra las fotos de la capilla de la Universidad Autónoma que tiene en su móvil. ¿Lo has visto me pregunta? Me temo que los responsables han pillado algo de coca en mi casa okupada.

Maldita Gentuza que hasta se atreve a tunear un clásico para engañar con la maldita “política corrección”

La manipulación del verso

Hermanos Paseantes, queridos lectores y siempre bienvenidos visitantes, ayer publiqué el soneto que se recita en los homenajes a los caídos, antes de que se interprete “La muerte no es el final”, como homenaje al Ejército español y con el ánimo de no dedicar ni una de mis humildes decimillas a la actual regidora de la Ciudad de los Prodigios, la señora Colau.

Como no recordaba bien el soneto del poeta burgalés, Martín Garrido, lo pillé del Gúguel y, como me chirriaba, tuneé un verso para que estuviese bien medido. Pero me quedé con la mosca detrás de la oreja.

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