De los genuinos creadores de la redacción paralela en TVE. A la lucha y a la muerte de un oficio contagiado por el maniqueísmo del presente

Pepa Sastre sola en la redacción

Caray con los compas !!!

Esas buenas gentes que al abrir la boca les sale sin querer, así, de bote pronto,  la libertad, la solidaridad, el bien común y la justicia, y a borbollones, porque sencillamente, no les cabe mas dentro de esa superior bonhomía que les caracteriza y les hace acreedores del Pulitzer y otros premios mas .

Son la  inteligencia emocional personificada, lo más granado a la hora de utilizar las herramientas del viejo oficio del periodismo, maestros en la entrevista, del visionado, del rodaje, del guión, y cuentan por la justa herencia de los grandes con el sutil instinto para  las escaletas, para estar ahí, junto al espectador, sus anhelos y sus necesidades y saber justo lo qué quiere para así proporcionárselo. La esencia de la democracia. La mejor interpretación social de la televisión pública y la razón hecha carne de carné.

 

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Pablo Iglesias en TVE

¿Currículum para ser contratado a dedo en TVE el año de las elecciones? Haber trabajado en Intereconomia o la Cope

Pero qué lástima de su frágil memoria y esa ambición que les procura el morral de la ideología repleto de “pluses”, prebendas varias, corresponsalías,  días libres, y esa íntima satisfacción que les procura Fran Llorente cuando decide viajar desde Prado del Rey para comer en el Pirulí y les guiña el ojo en el comedor para publicitar el último Tweet que les ha dedicado su nuevo santo y futuro patrón, el coletas Pablo Iglesias. O ese abrazo cariñoso, masajito de cervicales especialmente dedicado al cámara y su lesión profesional, tan injustamente tratada por la oligarquía capitalista, y las consiguientes consignas, al oído, que Alicia Gómez Montano, entre viaje y viaje internacional, les dedica en la cola directa a las coles de bruselas que hoy van a comer:

” ¿Oíste las palabras de  Almodovar en la Gala? ¡Qué grande!”. Y el Wert allí, aguantando el chaparrón…. Ja…

He visto las fotos de la protesta de este pasado lunes por la creación de una redacción paralela  por parte, gracia y obra de los nuevo señoritos de la cosa en la redacción de los Informativos.  Unas enfocan a la nueva contratada, la periodista Pepa Sastre, sola y muerta de frío, soportando el chaparrón que le procuran sus nuevos compas. Otras, muestran de frente a los protagonistas de la libertad y el consenso democrático, y por mi experiencia, y miles de días pasados allí, reconozco casi todas las caras. Y les juro qué no se cuál de las tomas  me produce mayor vergüenza ajena.

Es el maniqueísmo de hoy que, mitológicamente olvida cuántos plumillas, reporteros y ejecutivos afines de la información contrataron los buenos de corazón, directamente y por la patilla de la anuencia de los sindicatos afines, tras la salida de los cuatro mil ciento sesenta ereados que se inventó Zapatero para arreglar el gran problema de la televisión pública española.

Es la ideología de rango superior y superioridad democrática que leo en la infinitud de comentarios progres, justos y necesarios, muchos de ellos realizados por personas que conozco bien, en las redes sociales, y asimilo en sus doctas opiniones en los medios que les son afines, acerca de la sinvergonzonoría  o desfachatez política que supone el fascismo de crear una redacción paralela para beneficiar las elecciones que se nos presentan a favor de los fachas del PP.

Claro que olvidan, por el interés te quiero Andrés, que los  creadores de las redacciones paralelas fueron ellos y quizás por esta pequeña ironía histórica,  por su experiencia del politiqueo, han acuñado tan rápidamente el titular.

No hay que irse muy lejos porque en la televisión pública el reconocimiento de las relaciones con el poder puede producir urticaria a los  voceros y las voceras, claro está, de los socialistas y su capacidad manifiesta para la manipulación. Pongamos que hablo de Informe Semanal. ¿Qué pasó tras la primera victoria electoral de José María Aznar en RTVE con la llegada de Alfredo Urdaci a la dirección de los Servicios Informativos y el reingreso del experto, prestigioso y cotizado Baltasar Magro al mando del buque insignia?  Hablamos ¿en serio? de redacciones paralelas y la paz social.

Qué bonito es el amor y qué dura la política !!!

 

 

Entre la edad de oro de los bolcheviques reglamentistas y nuestro Siglo de Oro universitario no hemos aprendido nada

Portada ABC

Disfruto hoy con la portada del periódico ABC que expresa uno de los grandes problemas españoles que hasta ahora permanecía silente. Y me retrotraigo a mis últimos recuerdos en la Universidad de Salamanca, la grafía de sus vítores y las aulas de don Miguel de Unamuno y esa otra conservada para la historia que alimentó intelectual y espiritualmente Fray Luis de León, un espacio de culto al pensamiento en el que todo un Quevedo, al que es fácil imaginar como un clásico alumno rebelde, se entretuvo en firmar una de sus bancadas.

Vítores Firma de Quevedo

Por allí también estuvo el Embajador Saavedra Fajardo, nuestro polítologo por excelencia del Siglo de Oro Español  que nos dejó para la reflexión esta cita insuperable sobre la manía reglamentista que hoy nos desborda:   “Las sociedades que se rigen con un exceso de leyes ocupan a la mayoría de los habitantes en los juicios y desperdician tiempo necesario para los campos y los oficios. El trabajo es frenado por la abundancia de leyes”.

Porque, y esta es la paradoja, el exceso legislador está íntimamente ligado, pero en dirección inversa, a la buena marcha de la economía. Cito otro apunte que lo demuestra, aunque la lista de eruditos, filósofos, políticos, novelistas y científicos que han hablado de ello es completísima.

Se trata de  ese monumento al Periodismo reconvertido en Literatura que es el libro de Manuel Chaves Nogales “El maestro Juan Martínez que estaba allí”. Se trata del testimonio de un bailarín flamenco de Burgos, Juan Martínez,  que en compañía de su mujer “La Sole”, después de conocer los mejores cabaretes de París y Estambul se traslada a Rusia y allí, en Moscú , Petrogrado y Kiev, vive la revolución desde sus inicios.

Los relatos de Martínez se centran en la descripción de los hechos, porque este testigo excepcional soslaya sus sentimientos a excepción del quizás mas animal del ser humano: la supervivencia. En Kiev, donde vivió la mayor parte de sus seis años de revolución dice: “A los bolcheviques se les había exacerbado la manía reglamentista y en cada esquina montaban una oficina para prohibir o perseguir algo: querían intervenirle a uno hasta la respiración” y más adelante, cuando en Odesa ya solo piensa en abandonar esa Rusia revolucionaria en la que está a punto de morir hambriento afirma: “Huyendo de aquella ciudad de la muerte, Sole y yo nos íbamos a la playa, y allí nos pasábamos el día tumbados al sol. Obtuvimos una autorización para bañarnos -hasta para bañarse en el mar hacía falta una autorización de los bolcheviques-“.

Juan Martinez, cultivado en la Universidad de la  vida, sobrevivió al hambre, el tifus, la checa, los chivatos y esa manía reglamentista que los ideólogos tenaces del comunismo pretender engordar sin asumir el exceso que ya nos consume a todos y que, además, permite a los golfos de toda calaña, incluidos rectores, catedráticos o simples profesores, eludir los controles de la razón y el fisco.

 

Entre la psicología del maltratador y los posos totalitarios que amargan la tisana. Así estamos

Ionesco Recuerdo hoy una gran cita de Ionesco gracias a mi admirado Jesús Pindado Usle: “Pensar contra la corriente del tiempo es heroico; decirlo, una locura”, y me permito una doble sonrisa tanto por los resultados del último lote de encuestas como por ese afán de los poderosos medios de comunicación en ilustrarnos, en exceso, con la Sociología y la Estadística aplicadas a los intereses políticos. Coartadas ideológicas, y en esencia, bastardos señuelos, para guiarnos en esta confusión vecinal que, mayoritariamente, sigue los pegadizos ecos de la flauta de Podemos, al ritmo de su falsa utopía, con esa pasión desbordada que procuran los hechizos a los personajes míticos o literarios.

Así estamos. Entre la psicología del maltratador y los posos totalitarios que amargan la tisana de la Democracia que bebe la Vieja Europa desde la siembra de Pericles.

Los filósofos, los psicólogos, los médicos, los científicos, los ensayistas, los poetas y hasta los asistentes sociales de las mas variadas Organizaciones No Gubernamentales están de acuerdo en afirmar que el maltratador de género cuando mata a su pareja, o a los hijos de ambos,  cumple una maldición expresada con cuatro palabras: ” O conmigo o muerte”. Un delirio máximo que compruebo está moviendo variopintos “Círculos” sociales y profesionales.  Y no hay que irse muy lejos para oler esa putrefacción de las ideologías. Ahí está la tele de todas, el Ente Público RTVE, en el que el autodenominado Comité de Informativos henchido por la esencia de la Verdad Absoluta interroga y por escritos nominales a los realizadores y redactores para exigirles las motivaciones de sus decisiones profesionales. Dispuestos a todo merced a su Verdad: O conmigo o muerte.

Y ahí están muchos de mis vecinos que aplaudieron este fin de semana al ínclito Pablo Iglesias. Tras el final de su arenga cerca de Atocha, en la Plaza del Doña Sofía, en Madrid, me aseguraban que no les importa quién y porqué les subvenciona, que estos nuevos y mediáticos líderes no hayan medido sus opacas y fraudulentas cuentas a la Hacienda Pública, qué significará, respecto a las libertades fundamentales del ciudadano, la concepción estalinista de la política, la manipulación de las asambleas, su concepción de la violencia terrorista y sus denigraciones a la bandera de España y hasta su alergia profesional a pronunciar en público, y ante los micrófonos, el nombre de nuestro país.

Priman el rencor, el culto a las personas, la culpabilidad de los demás de todas las cosas, esconden información y exhalan amargura en una especie de brecha insalvable entre la inteligencia y la estupidez totalitaria. Y es que una vez desbordadas las hechuras demócratas queda la psicología del maltratador de las cuatro palabras : O conmigo o muerte. Así estamos…