Seda en la piel por Gloria Gimeno: Jaque a la Reina

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Otra noche más de nuestra vida. Recibiste mi invitación nada más conectar tu móvil. Un escueto mensaje con la dirección y una hora. Doce de la noche. Timbraste una vez… Las doce en punto… Las doce y dos cuando abrí la puerta. Ante mí, vestido de gris oscuro, camisa azul, y corbata también en tonos azules. Zapatos negros. Bóxer negro…

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Sonreí ante tu presencia… Vestido negro de amplio escote, de seda.. esa que siempre me ama.. me sugiere… El pelo suelto. Zapato negro de tacón. Nos besamos… Susurraste que habías añorado el sabor de mis besos… Te respondí con otro beso aún más profundo… Conversamos alegres durante más de media hora, de las palabras que nos debíamos… entre caricias y besos, bailamos… Pero ambos lo sabíamos. Sabíamos que debíamos jugar.

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Era un reto. Te cogí de la mano y te lleve a la habitación. Una mesa redonda y pequeña en el centro. Un tablero de ajedrez con todas las piezas preparadas para la batalla. Blancas las mías.. eran parte del acuerdo. La cama al fondo, y junto a ella diversas piezas de ropa, objetos de delicada apariencia que, en aquel primer momento, no alcanzaste a identificar del todo. Sonreí maliciosamente, sentía claramente que estabas impresionado. Que había superado en mucho el escenario pactado. Sensual, atractivo, elegante, incitante. El lugar perfecto para nuestro duelo. Nos sentamos a la vez. Nos miramos desafiantes. Descalzos.

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Mi primer movimiento Un caballo. Valiente, como siempre, orgullosa. Respondiste de la misma manera. Volvimos a cruzar la mirada. Infringí la primera de tus derrotas. Un peón que se había aventurado demasiado. Alcanzaste a uno de mis alfiles. Habíamos previsto una primera regla: sería un juego de prendas. Durante las 4 primeras piezas. A elección. Me acerqué a ti. Para desabrochar tu camisa. Deslizando una traviesa caricia en tu mejilla. Ambos sabíamos que sería una batalla equilibrada. Las piezas fueron cayendo deprisa, urgidos de impaciencia por alcanzar cotas mayores.

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Mi vestido. Tu pantalón. Mis medias. Acabamos de completar las piezas que componían la primera de las reglas. Allí estábamos, más excitados que nunca. La incipiente desnudez de nuestros cuerpos. Las sutiles caricias que habíamos dejado caer en cada uno de los actos de desvestir. Frente a frente. Preparados para matar.

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Tuviste el privilegio de golpear primero esta vez. Un blanco peón, de nuevo. Te levantaste, tranquilo, para elegir uno de los complementos que tan exhaustivamente había dispuesto. Un negro antifaz. Me lo colocaste sobre los ojos. No podía ver nada. Me tomaste de la mano, me incorporé confiada, me recostaste sobre la cama. Nuestra segunda regla. Pieza cobrada, podía valer para ordenar, para recibir, para deleitar. Pura elección, debíamos dejarla al albur de cada instante. Ordenaste que entreabriese las piernas. Dudaste sobre mi culotte… Color negro. No podías deshacerte de él todavía. Debíamos seguir jugando Te arrodillaste junto al borde de la cama. Ordenaste que comenzase a masturbarme. Lo hice excitada. Despacio. Moviendo lentamente mis dedos. Entre los pliegues del culotte. Alzando las caderas. Me observaste, tratando de controlarte. Te acariciaste pero no pude verlo… No podía hablar. No podía terminar. No debía correrme. Así me lo habías ordenado. Te obedecí sumisa. Dejé de gozar cuando ya faltaba poco para llegar al final. Me tomaste de la mano de nuevo. Para levantarme de la cama. Quitaste el antifaz. No pudiste resistir, me besaste los labios. Te miré. Sabías que pagarías por ello.

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Mi venganza no se hizo esperar. Uno de tus caballos. Caído en una emboscada. Acabé de desnudarme lentamente. Puse música… Un tango. Sensual. Cogí tu mano para que te levantases de la silla. Me pegué a tu cuerpo. Para bailar muy juntos. Completamente pegados. Te hacía girar a mi antojo. Rozaba con mis muslos tu pene. Lo acariciaba con mi mano. Te besaba esquiva. Mordisqueaba tus pezones. Estallabas, de deseo, de dolor. Te quité el bóxer. Me agaché ligeramente… apenas te rocé… sigamos jugando susurré…

 

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Tu estrategia siguió funcionando. Mi caballo cayó muy poco después. Te acercaste a mí de nuevo. Giraste la silla donde estaba sentada. Sin más. Ordenaste que abriese las piernas. Te arrodillaste. Acariciaste mis piernas. Tus caricias se fueron extendiendo. Te pedí.. ir a ese mundo.. que compartimos cuando estamos juntos… Tus dedos en el fondo de mi vagina, lentamente primero… entraban, salían.. se paraban… Gemía… Tu otra mano.. en mis pechos… Gritaba.. mis caderas subían y bajaban al compás de tus dedos… de mis gemidos… El primero de mis orgasmos… Una nueva venganza que cobrar…

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Otro peón, desguarnecido. Cercano ya de mi reina. Lo derribé despiadada. Te llevé hasta la cama. Estábamos desnudos ya. Del todo. La música había seguido sonando Te tumbé boca abajo. Obedeciste intrigado. Até tus manos al cabecero con un pañuelo de seda. Tomé una vela.. y la acerqué a tu espalda. Fui derramando la cera derretida, lentamente, sobre tu espalda. La había dejado enfriar un poco. Aún así quemaba. Te estremeciste al sentir el contraste de mis manos en tu piel. Mis manos comenzaron a masturbarte.. No pudiste resistir mucho tiempo. Estallaste… Me susurraste que querías entrar en mi… Pero.. las reglas del juego están para ser cumplidas… Todavía no..

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Reina por reina. Las reglas eran bien claras. Pelea de cuerpos. Olvidamos las ceremonias. Los pasos cortos. Nos arrojamos literalmente. El uno sobre el otro. Nos acariciamos… nos masturbamos recíprocamente… Te miré con deseo.. insaciable. Monté sobre ti…Te cabalgué.. te besé… Explotamos los dos… Permanecimos quietos… Sólo durante un tiempo. Aún quedan 6 piezas. tu flanco derecho estaba amenazado. Tengo mejores armas. Torre, peón y rey. Tú alfil, en lugar de torre. El duelo se inclina de mi parte. Tienes que batirte en retirada. Acabó con el último de tus peones. Te ordeno derramar lo que queda de la botella de cava. ,sobre mi cuerpo. Beberlo, sin dejar una gota. Obedeces encantado. Me das a probar primero. Un sorbo. De la botella. Me besas y derramas el frío liquido.sobre mí. Desde mi cuello hasta la punta de los pies. Empiezas a chuparme. En sentido inverso… Me gusta.. disfruto… Mis manos en tu cabello.. suben a tus caderas… No resisto más.. Tu lengua en mi sexo… Me muevo.. grito.. pido más… Me corro brutalmente

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5 piezas, 3 son mías. Pero aún no te he derrotado. Escabulles tu rey. Protegido por el álfil. Lo intento, pero lo voy a tener difícil. Hasta que al final queda la evidencia. Tablas. Combate nulo. No estaba en nuestras reglas. El objetivo era la victoria, la dominación total. Apenas tenemos tiempo de desconcertarnos. Te abalanzas sobre mí. Me coges en tus brazos. Me llevas a la cama… y te pierdes.. en mi cuerpo… Tu orgasmo llega junto al mío… Llenos… exhaustos… esta noche.. todo es posible…

gloria-gimeno Gloria Gimeno

 

 

 

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