Desde el corazón de la Diagonal, Ana Castells: ¡Vivan las Caenas!

Golpe de estado en Turquía

Ellos no lo saben porque lo habrán dicho en turco pero esto es lo que han pedido los ciudadanos turcos que respondieron a la sorprendente llamada del gobierno de Erdogan que les pidió que opusiesen sus cuerpos a los tanques.

Es realmente sorprendente que, menos de veinticuatro horas desde que empezó el intento de golpe de estado,hubiese ya seis mil detenidos.

Es sorprendente que el gobierno pudiese enviar en cuestion de pocas horas millones de correos a los móviles particulares de los ciudadanos para pedirles que saliesen a las calles.

Es sorprendente que militares avezados, como los generales y almirantes turcos, miembros de la OTAN, incumpliesen las más elementales precauciones de un golpe de estado como ocupar los medios de comunicación y aeropuertos o impedir que vuelva al país el Presidente o el Jefe de Gobierno y menos que se dirija al pueblo.

Es sorprendente que las primeras reacciones de Erdogan fueran dar gracias a Dios por el “regalo” que la asonada representaba. Y esto lo dijo bajo la imagen de Ataturk, el hombre gracias al cual Turquía fue uno de los pocos países islámicos que no ha estado regido por esa ley violenta y reaccionaria que es la sharia, responsable del atraso y pobreza en que viven la mayoría de países islámicos.

Son demasiadas sorpresas para algo que está derivando hacia lo que era previsible conociendo al personaje; una brutal represión y la acentuación de la deriva autoritaria e islamizante que ha llevado Erdogan desde que llegó al poder en el que está dispuesto a mantenerse cueste lo que cueste.

Erdogan está aprovechando, si no es que lo ha impulsado él mismo, el intento de mantener a Turquía como un Estado laico y occidentalizante para terminar con las únicas instituciones que todavía se le oponían; el Ejército y la Judicatura, de la misma manera que estaba aprovechando la excusa de luchar contra el terrorismo islámico para acabar con la resistencia kurda.

Occidente ha sido tolerante con la Turquía de Erdogan, y sus repetidos intentos de volver al país al redil islámico, por el papel de barrera que el antiguo Imperio Otomano y ahora su residuo han jugado como freno a la invasión de Europa por el mundo islámico, ya sea por la vía violenta como por la invasión lenta y constante de la emigración legal e ilegal. Pero tal vez ha llegado el momento de poner a ese país ante sus responsabilidades y obligarlo a situarse en uno u otro lado de la barrera y a que Europa empiece a tomarse el trabajo de defender por si misma sus fronteras y sus logros democráticos, porque esto es lo que está en juego ante la amenaza real y tangible del terrorismo islámico, lo que con acierto ha llamado Pilar Rahola, el islamofascismo.

Ana Castells Ana Castells

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s