De la politología al Arte entre las claves mitológicas de la vida y la muerte

 Caronte atravesando la laguna

Durante todo el día a las puertas de un quirófano de hospital he soñado con un cuadro del Museo del Prado. Una obra de arte para muchos desconocida titulada Caronte atravesando la laguna Estigia: la tabla más famosa del pintor flamenco Joachim Patinir, pintada hacia el año 1520.

Caronte atravesadno la laguna Estigia. Madrid. Museo del Prado

Gracias a las optimistas informaciones de los médicos, al ángelus puedo reencontrarme con la realidad de las noticias y ese aciago devenir del mundo y las incertidumbres de la política nacional en mi querida España.

Ahí fuera del hospital están los terroristas musulmanes matando y violando, los comunistas venezolanos asesorados por el contador de nubes, y mas cerca, en el Parlamento español ese esperpéntico diálogo basado en la corrupción y el egoísmo.

Nada nuevo mas allá de un grado de incertidumbre que la izquierda atiza en la calle satisfecha con el PSOE de Sánchez amenazante con un frente de izquierdas animado por Iglesias y esa ideología logisana que sufrimos, falsa pieza de recambio que asola nuestra sociedad engrasada con el aceite del odio.

Y de nuevo en la espera de la antesala me vienen a la memoria esos círculos concéntricos al mal que Dante expreso al inicio de su Divina Comedia. En el infierno. Un infierno que se nos avecina por la vía mas entrañable y humana: la de la cotidianidad.

Porque al final del viaje que Caronte realiza en su barca, en el inframundo, en ese Hades que Dante reconvirtió en infierno católico, en lo más profundo, mas abajo de lo hondo, de los lujuriosos, los glotones, los derrochadores, los soberbios, los herejes, los violentos, los asesinos, los alcahuetes, los mamahuevos y corruptos, están congelados los traidores, en el noveno y círculo final que vigila el innombrable batiendo infatigablemente sus alas de dragón.

Y es que además de la música, no hay nada como un buen cuadro para pasar el rato entre tanta miseria moral, los traidores y la esencia que todos tenemos impregnada a la piel en forma de oxidación y senectud.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s