¿Aceptamos el “escrache” como animal social, de compañía, y de ida y vuelta?

escrache

Me imagino que algunos sindicalistas y funcionarios de la camiseta verde de la educación estarán indignados porque las huestes de Ada Colau les han birlado hasta el lema de la verde primavera. Y es que esta temporada la moda revolucionaria olvida las consignas sobre educación pública y desfila en todas las pasarelas, ante las cámaras y la polémica, de la mano de su nueva diseñadora de éxito: “Stop Desahucios”.

Así, los periodistas llevan tres semanas hablando, con críticas y alabanzas, ambas de bemoles, definiendo e ilustrando en infinitas tertulias, sesudas opiniones y hasta doctas editoriales, en torno al escrache que la plataforma anti desahucios lleva a cabo, hasta ahora, contra los políticos del partido Popular.

Considero relevante que  las noticias hoy informan sobre un futuro acoso a un alcalde peneuvista por no ceder un local para sede de los mencionados “revolucionarios”.

Una nueva vuelta de tuerca ideológica que nos propone aceptar el escrache como animal social de compañía porque, ojito, si no piensas como yo, voy y te acoso con el embriagador perfume del pachuli progresista, un pañuelo palestino sobre la nueva camiseta verde y unos cuantos insultos y provocaciones por tu fascista manera de pensar.  A la receta se puede añadir discrecionalmente, y al gusto, unas cuantas opiniones de psicólogos, un par de abogados de la causa y una pizquita, porque el abuso puede ser peligroso, del hierbajo prohibido de los suicidios que hasta ahora ha destilado tanto agrado y satisfacción a los comensales de la revuelta.

Leo con asombro también que algunos polítologos argentinos alzan la voz tímidamente a favor de Margaret Thatcher en sus responsos intelectuales, ante el fallecimiento de la Dama de Hierro, porque su respuesta bélica en las Malvinas  contribuyó a apartar de la historia, para siempre, y eso espero, a la dictadura militar argentina capitaneada entonces por el General Videla. Porque lo cierto, afirman tímidamente,  es que si aquellos militares argentinos se hubieran hecho con el control de las Malvinas, y después de ganar el mundial de fútbol, todavía hoy, mi querida Argentina estaría mangoneada por los sables y desfilaría marcialmente al son de la dictadura militar.

Aunque lo cierto  no se que es peor en la comparación odiosa con su actual mangoneadara, la populista peronista Miss Kirchner y su vicepresidente, el expropiador Kicillof .

Porque  precisamente, en el cono Sur, se inventó el escrache como método de repudia social contra los asesinatos de la dictadura, y desde allí nos vienen informaciones que hoy olvidan aquí, hasta los mas cotizados tertulianos. Por ejemplo el escrache popular que sufrió el funcionario peronista Kicillof cuando volvía de vacaciones con su familia de Uruguay hace un par de meses. En el ferry, al ser reconocido por sus gobernados que comenzaron a insultarle, se tuvo que refugiar en el camarote del capitán.  El pueblo soberano,  al verle allí, sentadito, con sus hijos y esposa, no le perdonó que desde el Gobierno Kicillof les prohiba cambiar dólares para irse de vacaciones y el hiciera lo propio con descaro.

El escrache, en definitiva, en su metáfora completa, de ida y vuelta, que en esta España desvencijada, al final y como animal de compañía nos seguirá, porque ya lo hemos comprado, y alimentamos,  en todas las direcciones.

Qué fácil es apelar a la violencia, casi tanto como racionalizarla y cuánto cuesta reposar sin aspavientos el discurso de la ideología.

One thought

  1. Es muy dificil comentar tanta opinion.
    Desearia que ante la posibilidad de Soberanía de una Nacion, nadie tuviera que agradecer a nadie más que a sí mismo y los suyos la defensa de esta.
    Y no me refiero a la maniobra infame que desencadenó la trágica guerra de las Malvinas.
    La Soberanía, si somos de verdad un Pueblo solo compete a la capacidad de este en su conciencia Humana y Civica.
    Soy vieja y hace muchos años que no vivo en el pais donde nací. Donde además pertenecí a la quinta que enviaron a esa guerra de Las Malvinas.
    Ahora, en el enclave de una sociedad que siempre considere caval, faltaría que se pegaran los vicios corruptos de las colonias, (por hablar de perfumes).
    Dejemos las fragancias, pensemos, al trabajo, y que Dios nos acompañe.
    “escrache” me sonaba a mi como palabra del Lunfardo (jerga y/o dialecto Porteño, aunque teniendo incluso su academia Nacional no se en que renglón ponerlo)
    En el diccionario de la Lengua Castellana no lo encontré.
    Pero si recuerdo en Argentina y en mi tiempo allí su significado.
    “Te escracharon” : ponerle en evidencia cuando lo hizo mal.

    MI

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