La décima Sinfonía, Beethoven y sus manuscritos
Los manuscritos de Beetohven, el de la novena o el de su no menos famosa “Para Elisa” se han cotizado en los últimos años en el mercado cultural con cifras de seis ceros. Y las informaciones señalan a los particulares anónimos como sus compradores. Arrebatador Beethoven que cuenta con millonarios mitómanos enamorados de su arte musical.
Hoy mismo sale a la venta en pública subasta el último hallazgo, una carta escrita por el genio cuatro años antes de morir dirigida a Franz Anton Stockhausen, un fabricante de arpas bien situado que vivía en París. Con ella Beetohoven trataba de vender el manuscrito de su “Missa Solemnis”.
La carta a su amada inmortal además de una importante especulación financiera ha generado miles de páginas, historias, una película y hasta el inicio de una mitología beethoviana oculta.
En la novela “La décima Sinfonía” el autor, Joseph Gelinek, aporta una teoría revolucionaria. La destinataria de la famosa carta se llamaba Beatriz, una alumna que poco antes de morir acababa de transcribir su gran obra, la décima sinfonía, que en caso de aparecer hoy, en forma de manuscrito, valdría tanto como la deuda española.
He conocido la literatura de “Joseph Gelinek” gracias a los regalos navideños. Su segundo libro “El violín del diablo” y éste que reseño. He devorado con entusiasmo los dos porque me envolvieron la intriga de sus tramas y la “cultura musical” que los impregna. Pensé, intuí, al acabar sus páginas, que el autor era un periodista español por el método de documentación que destilan sus frases y que yo he utilizado durante años de oficio. Me sorprendí cuando descubrí que Gelinek es un seudónimo de un musicólogo y periodista español que toma su nombre del virtuoso pianista que fue humillado por Beethoven en un famoso duelo musical en Viena a finales del siglo XVIII. Otro dato más para el “sub- mundo” de la documentación cultural. Picado por la curiosidad bucee en la red y hasta encontré el posible nombre del autor que ahora ni quiero recordar porque el dato me parece superfluo. Pero sobre todo me sentí profundamente irritado al leer las críticas de la política correción que reprochan al autor los capítulos dedicados a las supuestas biografías ocultas de sus protagonistas.
Me había llamado la atención el hecho de la décima sinfonía desde 1989 cuando la JONDE la orquesta española estrenó en El Escorial la obra compuesta por Barry Cooper. Un acontecin¡miento al que asistió su majestad la reina y que fue el epcientro de una polémica intelectual de altura. Una polémica olvidada hoy que Gelinek aflora en su libro de recomendada lectura para los amantes de cultura musical.


bucear, explorar, rebuscar, limpiar el polvo, canturrear, mirar con atención, hacer cábalas… hermoso no?
Aunque mi mirada haya perdido el brillo me has acicateado para consumirlo, algo más, en esta aventura musical. Gracias.