La belleza, suprema, una vez más nos revela los miedos mas oscuros de la razón. Y por eso, por lo que de clásico tiene me gusta tanto el primer gran trabajo en solitario del granadino Rodrigo Blass. Un artista que trabaja en los estudios Pixar y que estas Navidades, gratuitamente, muestra al mundo a través de la red de redes su corto titulado “Alma”.
Agazapado del frío, y sin mi sillón, releo a Blaise Cendrars. Poeta, viajero, cineasta, cabo de la Legión Extranjera, empresario, traficante de perlas, periodista, aventurero… llegó a ejercer más de treinta profesiones, y cuando murió dejó en su baúl, un idéntico número de novelas sin acabar.
Descubro ahora que al igual que, este escritor maldito por impublicado, se apasionó por el “arte del encuentro” que significa el Viaje, cultivó la amistad. Fue amigo de bandidos, asesinos, revolucionarios y grandes literatos. Henry Miller escribió un texto titulado “Homenaje a Blaise Cendrars”. En él se puede leer: “Muchos dirían que es excesivamente generoso. Yo no emplearía la palabra generoso con respecto a Cendrars. Está más allá de eso. Es una fuerza vital, un impulso ciego y despiadado, más próximo a la naturaleza que al hombre. Es tierno y cruel al mismo tiempo. Es antinómico. Y siempre, únicamente, él mismo, siempre Blaise Cendrars únicamente.” Leer más…
Este verano la Via Apia me susurró dos frases: Para la primera aprovechó la frescura de la sombra de un ciprés donde me cobijé un rato. Decía, al ritmo sincopado de los gorriones, así: “Muchas veces se suelen perder los hombres por el camino mismo que pensaban remediarse . Francisco de Quevedo.”
Conservo en el coche unos cuantos discos especiales, que me han dejado huella: son cicatriz. Hoy quiero recordar tan solo tres. El primero es el último de Loquillo, el “Balmoral”. Lo escucho cuando voy solo, porque mi familia no lo aguanta. En cambio el de Nacho Mastretta, “Música para automóvil” se ha hecho un hueco para toda mi pequeña comunidad, y mi hija incluso me lo pide de vez en cuando. El tema que canta Julieta Venegas es una joya, como todos los surcos. Me lo pondré, claro está, cuando tome rumbo a mi casa de los maquis. Mastretta es un genio. Me regaló el “cd” cuando yo era periodista y le entrevisté para un reportaje en Logroño, y por eso, ahora le homenajeo, parafraseando su último disco para el título: “Vivan los músicos”. Me recuerda el al viejo refrán de inicios históricos del castellano “Donde música hubiere, cosa mala no existiere” .
El caso es que le debían estar dando el premio a Mastretta al Mejor Álbum en la categoría de Músicas del Mundo, en el mes de Julio, cuando mi vecino Nico Nieto, otro músico como la copa de un pino, guitarrista, me regalaba un cd, “El show de Dodó” que desde el verano se ha merecido otro ancho hueco en mis horas y las de mi familia. Se trata de la primera gran obra de Marina Sorín, la grabación de diez temas que ha sentado la base sonora de unos de los espectáculos mas importantes y por ahora minoritarios del panorama teatral y musical español.
Y es que la violonchelista es otra “pullitzer”. Canta e interpreta con la personalidad de su ciudad, Buenos Aires, entendida claro está, no como una urbe geográfica más, sino como ese lugar, mito fervoroso y borgiano, al que se llega tan sólo por el boleto del arte, las metáforas y lo sueños y no por el del avión. Leer más…











